República
Bolivariana de Venezuela
Ministerio
de educación superior
Guarenas,
Edo. Miranda
I.U.T.
Antonio José de Sucre
Escuela:
Diseño Gráfico
Arquitectura
y arte en la región mediterránea siglo V al XIV d.c.
Autor:
Miguel
Perdomo
C.I.:
24.335.843
Guarenas, Noviembre de 2013.
Arte gótico
El arte gótico se desarrolló entre los
siglos XII y XVI, época de gran desarrollo
económico y cultural. El fin de la época feudal supuso el afianzamiento de los
estados centralizados, con mayor predominio de las ciudades sobre el campo, al
tiempo que un sector cada vez mayor de la sociedad tenía acceso a la cultura,
que dejó de ser patrimonio exclusivo de la Iglesia. El auge de las universidades comportó un aumento de los
estudios científicos, filosóficos y literarios, sentando las bases de la
cultura moderna.
La arquitectura sufrió una profunda transformación, con formas más ligeras, más
dinámicas, con un mejor análisis estructural que permitió hacer edificios más
estilizados, con más aberturas y, por tanto, mejor iluminación. Aparecieron
nuevas tipologías como el arco apuntado y la bóveda de crucería, y la utilización de contrafuertes y arbotantes para sostener la estructura
del edificio, permitiendo interiores más amplios y decorados con vitrales y rosetones. Es la época de las grandes
catedrales, entre las que cabe destacar: Laon,
Chartres, Amiens, Reims, Bourges y Notre-Dame de París, en
Francia; Canterbury, Salisbury y Gloucester, en Inglaterra; Siena, Orvieto, Florencia, Bolonia y Milán, en
Italia; Colonia, Estrasburgo, Ulm y Magdeburgo en Alemania; San Esteban de Viena en Austria; Barcelona, Gerona, Palma de Mallorca, Sevilla, Toledo, Burgos, León, Zamora y Sigüenza, en
España; y los monasterios de Batalha y Alcobaça en Portugal. En España cabe
destacar también el desarrollo del arte mudéjar, fuertemente influido por las
formas islámicas, y que se caracteriza por el empleo del ladrillo, el yeso y la
madera de pequeña escuadría: Cristo de la Vega (Toledo), San Lorenzo de Sahagún, Las Huelgas (Burgos), Santa Clara de Tordesillas, Convento de Guadalupe (Cáceres), Alcázar de Sevilla, etc.
La escultura continuó enmarcada en la obra arquitectónica, aunque comenzó a
desarrollarse la escultura exenta, con formas más realistas, inspiradas en la
naturaleza. Los artistas buscaban la belleza ideal, en formas sencillas y
diáfanas, con cierta melancolía y nobleza en los sentimientos, y con escenas de
carácter narrativo. En Francia destacan el Pórtico Real y las portadas del
crucero de la Catedral de Chartres, así como los conjuntos de Amiens y Reims.
En Italia destaca el taller de Nicola y Giovanni Pisano en Pisa, mientras en
Alemania descuella la obra de Veit Stoss y Tilman Riemenschneider. En España destaca
el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, las portadas de laColegiata de Toro y de las catedrales
de Tuy y Ciudad Rodrigo, los conjuntos de Burgos, León y Toledo, así como la obra de Pere Johan y Gil de Siloé.
La pintura dejó de ser mural para
pasar a retablos situados en los altares de
las iglesias, y empezó a desarrollarse la pintura en lienzo, al temple o al óleo. Se sucedieron cuatro estilos
pictóricos:
·
Gótico lineal o franco-gótico: se desarrolló desde el siglo XIII hasta principios del XIV, caracterizado por el dibujo
lineal, el fuerte cromatismo, un naturalismo de líneas
sencillas y el idealismo de los temas representados. Este estilo se desarrolló
sobre todo en vidrieras y miniaturas.
·
Gótico lineal o franco-gótico: se desarrolló desde el siglo XIII hasta principios del XIV, caracterizado por el dibujo
lineal, el fuerte cromatismo, un naturalismo de líneas
sencillas y el idealismo de los temas representados. Este estilo se desarrolló
sobre todo en vidrieras y miniaturas.
·
Gótico internacional: corresponde a finales del siglo XIV y primera
mitad del XV, suponiendo una fusión de los estilos anteriores. Se caracteriza
por la estilización de la figura y el predominio de la línea curva, el detallismo
técnico y el naturalismo simbólico de la narración. Destacan los pintores Paul de Limbourg, Stefan Lochner, Conrad Soest, Bernat
Martorell y Lluís Borrassà.
·
Gótico flamenco: surgió en Flandes a principios del siglo XV, predominando a lo largo de ese
siglo en la mayor parte de Europa –excepto Italia, donde ya descollaba el
Renacimiento–. Su principal aportación es la técnica al óleo, que da colores
más brillantes y permite su gradación en diversas gamas cromáticas, a la vez
que permite mayor minuciosidad en los detalles. Cabe destacar a Jan y Hubert van
Eyck, Robert Campin, Rogier van der Weyden, Hans Memling, Gerard David, Hugo van der Goes y El Bosco; en el resto de Europa, Jean Fouquet, Conrad Witz,Martin Schongauer, Hans Holbein el Viejo, Nuno
Gonçalves, Lluís Dalmau, Jaume Huguet, Bartolomé Bermejo, Fernando Gallego, etc.
Las artes
aplicadas también tuvieron gran relevancia durante el gótico, favorecidas por
las nuevas clases urbanas de mercaderes y artesanos. Destacó la ebanistería, la tapicería –siendo famosos los tapices de Arras–, la orfebrería –especialmente las custodias y los relicarios, donde sobresale el nombre
de Enrique de Arfe–, las obras en esmalte –en particular las
procedentes deLimoges–, la cerámica –donde destaca la de Faenza y Manises–, la vidriería –singularmente la veneciana y catalana–, etc.
La literatura tardomedieval se movió entre las obras escritas todavía en
latín –generalmente de signo religioso–, y las escritas en lenguas vernáculas,
que irán ganando protagonismo y popularidad. El centro creador pasó de Francia
a Italia, donde las cortes de los pequeños estados que se repartían el
territorio de la Península Itálica favorecieron las artes y las letras, dando
origen a lo que será el Renacimiento. Se practicó sobre todo el género
del canzone, escrito en endecasílabo –del que surgirá el soneto–, mientras que en Florencia surgió el llamado Dolce Stil
Novo, género poético de signo más subjetivo, que exalta el amor,
pero un amor más puro, más simbólico que el trovadoresco. Destacan
especialmente tres nombres: Francesco Petrarca, Giovanni Boccaccio y Dante Alighieri, autor de La Divina Comedia (1304-1320), una de las
grandes obras de la literatura universal. En Inglaterra destacó Geoffrey Chaucer con sus Cuentos de Canterbury (1386-1400). En Francia, François Villon fue el primer gran poeta en
lengua francesa. En España, en el siglo XIII surgió la poesía del mester de clerecía (Gonzalo de Berceo), así como la lírica galaico-portuguesa (Alfonso X el Sabio) y la catalana (Ramon Llull);
en el siglo XIV destacaron el Arcipreste de Hita, don Juan Manuel y Pedro López de Ayala; mientras que en el siglo XV es de remarcar las
figuras de Jorge Manrique y el Marqués de Santillana, así como del poeta catalán Ausiàs March.
El teatro
se desarrolló en tres principales apologías: misterios, sobre la vida de Jesucristo, con textos de gran valor
literario y elementos juglarescos; milagros, sobre la vida de los santos, con
diálogos y partes danzadas; y moralidades, sobre personajes simbólicos, alegóricos, con máscaras tipificadas. En
esta época nació el teatro profano, con tres posibles orígenes según los
historiadores: la imitación de textos latinos de Terencio y Plauto; el arte
polivalente de los juglares; o los pequeños divertimentos escritos por autores
de signo religioso para evadirse un poco de la rigidez eclesiástica.
En
música, durante el gótico se desarrolló la polifonía, surgiendo por vez primera una
música profana separada de la música religiosa realizada hasta entonces (Le
jeu de Robin et Marion, deAdam de la Halle, 1285). Surgió el contrapunto, voces paralelas que se funden o
se contraponen, y se desarrollaron las técnicas compositivas y la notación. De
la primera fórmula compositiva porrepetición se pasó a la imitación en el siglo XIV, y a la variación en el XVI. El primer compositor conocido es Leoninus,
organista de Notre-Dame de París de mediados siglo XIII. En el siglo XIV surgió
el Ars Nova,
con Guillaume de Machaut y Francesco Landino, mientras que en el XV
destacan Josquin des Prés, Guillaume Dufay, Gilles
Binchois, Johannes Ockeghem, Jacob Obrecht,John Dunstable y Bartolomé Ramos de Pareja. En danza, las principales modalidades fueron:
el carol,
el estampie,
el branle,
el saltarello y
la tarantela.
Arte bizantino
El arte bizantino es una expresión artística que se configura a partir del siglo VI, fuertemente enraizada en el mundo helenístico, como continuadora del arte paleocristiano oriental. En sus primeros momentos, Bizancio se consideró como el continuador natural, en los países del Mediterráneo oriental, del Imperio romano, siendo transmisor de formas artísticas que influyen poderosamente en la cultura occidental medieval. Los períodos del arte bizantino se ajustan, como es natural, a las grandes fases de su historia política.

Pintura bizantina

La catedral de San Nicolás del Mar en San Petersburgo, en Kronstadt.

Historia
En 395 Teodosio dividió entre sus hijos Arcadio y Honorio el Imperio romano; dejando a
Arcadio el Imperio de oriente. Este hecho
va a dar origen al que será el Imperio bizantino, que tiene
ya como capital a Constantinopla, ciudad
fundada por el emperador Constantino. Debido a su privilegiada situación y a la
caída del Imperio romano de occidente en poder de los bárbaros, pronto será la
capital cultural por excelencia en el mundo occidental. Así nace el arte
bizantino como confluencia de los estilos griegos, helenísticos, romanos y
orientales.
Desde comienzos del siglo V se va creando un lenguaje formal artístico
propio y diferenciado del que se mantiene en el Imperio de Occidente. Más tarde,
en la época de Justiniano I (527-565) se inicia la primera etapa específicamente
bizantina: es la Primera Edad de Oro que comprende los siglos VI y VII, es la
etapa de formación del arte bizantino en sus aspectos formales
Después del período de la lucha de los iconoclastas, aunque
pobre en monumentos, comienza, en torno al año 850, el arte
bizantino medio o Segunda Edad de Oro que perdura hasta el año 1204, cuando
Constantinopla es conquistada por los cruzados; en esta época esencialmente se
consolidan los aspectos formales y espirituales del arte bizantino; es la
verdadera etapa creadora y definidora de la estética bizantina. Después del
dominio europeo, con la dinastía de los Paleólogos, se da paso a la Tercera Edad
de Oro que se centra en el siglo XIV y que finaliza con la toma de
Constantinopla en el año 1453. Después, el arte bizantino florece en los países
eslavos, Rusia y sureste de Europa, transmitiéndose hasta nuestros días a
través del Monte Athos. El arte bizantino se dividió en cuatro grandes etapas:
·
Arte protobizantino: 527
- 726, año en el que aparece la querella iconoclasta. La época dorada de este
arte coincide con la época de Justiniano.
·
La querella iconoclasta
se prolongó entre los años 726 - 843 y enfrentó a los iconoclastas contra los
iconódulos y fue tan violenta que produjo una crisis artística acentuadísima,
especialmente en el arte figurativo.
·
Primera Edad de Oro
Bizantina: 913 - 1204, momento en que los cruzados destruyen Constantinopla.
·
Segunda Edad de Oro
Bizantina: 1261 - 1453, cuando los turcos toman Constantinopla.
Arquitectura bizantina
En la
Primera Edad de Oro, época de Justiniano I, siglo VI, se realizan las más grandiosas obras arquitectónicas
que ponen de manifiesto los caracteres técnicos y materiales, así como el
sentido constructivo que caracteriza el arte bizantino de este período. Del
mundo romano y paleocristiano oriental mantuvo varios elementos tales como
materiales de ladrillo y piedra para
revestimientos exteriores e interiores de mosaico, arquerías de medio punto, columna clásica como soporte, etc. Pero también
aportaron nuevos rasgos entre los que se destaca la nueva concepción dinámica
de los elementos y un novedoso sentido espacial y, sobre todo, su aportación
más importante, el empleo sistemático de la cubierta abovedada, especialmente
la cúpula sobre pechinas, es decir, triángulos esféricos en los ángulos que
facilitan el paso de la planta cuadrada a la circular de la cúpula. Estas bóvedas semiesféricas se construían mediante
hiladas concéntricas de ladrillo, a modo de coronas de radio decreciente
reforzadas exteriormente con mortero, y eran concebidas como una imagen
simbólica del cosmos divino.
Otra
aportación de gran transcendencia fue la decoración de capiteles, de los que
hubo varios tipos; así, el de tipo teodosiano es una herencia romana empleado
durante el siglo IV como
evolución del corintio y tallado a trépano, semejando a avisperos; otra variedad fue el capitel
cúbico de caras planas decorado con relieves a dos planos. En uno y otro caso
era obligado la colocación sobre ellos de uncimacio o pieza troncopiramidal decorada con
diversos motivos y símbolos cristianos.
En la
tipología de los templos, según la planta, abundan los de planta centralizada,
sin duda concordante con la importancia que se concede a la cúpula, pero no son
inferiores en número las iglesias de planta basilical y las cruciformes con los
tramos iguales (planta decruz griega). En casi todos
los casos es frecuente que los templos, además del cuerpo de nave principal,
posea un atrio o nártex, de origen paleocristiano, y el presbiterio precedido deiconostasio, llamada así
porque sobre este cerramiento calado se colocaban los iconos pintados.
La
primera obra cristiana, del primer tercio del siglo VI, es la Iglesia de San
Sergio y San Baco, en Constantinopla (527-536), edificio de planta central
cuadrada con octógono en el centro cubierto medio maricoiante cúpula gallonada
sobre ocho pilares y nave en su entorno. A este mismo momento de la primera
mitad del siglo V, corresponde la iglesia rectangular con dos cúpulas de
la Santa Paz o de Santa Irene, también en Constantinopla. Pero la obra
cumbre de la arquitectura bizantina es la Iglesia de Santa
Sofía, iglesia de la divina sabiduría, dedicada a la Segunda
Persona de la Santísima Trinidad, construida por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, entre los años 532 y 537, siguiendo las órdenes directas del emperador Justiniano I. También fue
importante la desaparecida iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla,
proyectada como mausoleo imperial e inspirada en la iglesia de San Juan de
Éfeso, ofrecía un modelo de planta de cruz griega con cinco cúpulas ampliamente
imitada en todo el mundo bizantino, por ejemplo en la famosa iglesia bizantina
de San Marcos de Venecia, obra del siglo XI.

No fue
Constantinopla el único foco importante en esta primera Edad de Oro de
Bizancio, es menester recordar el núcleo de Rávena (capital
del Imperio bizantino en Occidente desde el siglo VI hasta el siglo VIII), el exarcado
occidental situado en el nordeste de la península italiana, en las riberas del
mar Adriático, junto a Venecia. Las iglesias bizantinas de Rávena presentan dos
modelos: uno de clara inspiración constantinopolitana relacionada con la
iglesia de los Santos Sergio y Baco, la de iglesia de San
Vital en Rávena (538-547), en la que, igualmente que su modelo, es de planta
octogonal con nave circundante entre los elevados pilares y con una
prolongación semicircular en la cabecera, delante del ábside del presbiterio; en los
pies tiene un amplio atrio con torres laterales. En esta iglesia de San Vital
están ya prefigurados los rasgos más característicos de la estilística en la
arquitectura medieval de Occidente, sobre todo en los que se refiere al sentido
vertical de la construcción en detrimento de la horizontalidad precedente. Las
otras iglesias bizantinas de Rávena tienen influencia paleocristiana por su
estructura basilical con cubierta plana. Son la iglesia de San Apolinar in
Classe y la
iglesia de San Apolinar
Nuovo, ambas de la primera mitad del siglo V y con
destacados mosaicos.
En la
Segunda Edad de Oro predominan las iglesias de planta de cruz griega con cubierta de cúpulas realzadas
sobre tambor y con una prominente cornisa ondulada en la base exterior. Este
tipo nuevo de iglesia se plasma en la desaparecida iglesia de Nea de
Constantinopla (881), construida por Basilio I. A este mismo esquema
compositivo corresponde la catedral de Atenas, la iglesia del monasterio de
Daphni, que usa trompas en lugar de pechinas, y los conjuntos monásticos del
Monte Athos en Grecia. En Italia descolla
la anteriormente citada basílica de San Marcos de Venecia, del año 1063, planta de cruz griega inscrita en un rectángulo y cubierta
con cinco cúpulas sobre tambor, una sobre el crucero y cuatro en los brazos de la cruz,
asemejándose en su estructura a la desaparecida iglesia de los Santos Apóstoles
de Constantinopla. En esta Segunda Edad de Oro el arte bizantino se extendió a
la zona rusa de Armenia, en Kiev se
construye la iglesia de Santa
Sofía en el año 1017, siguiendo fielmente los influjos de la arquitectura de Constantinopla se estructuró en forma basilical de
cinco naves terminadas en ábsides, en Novgorod se levantan las iglesias de San
Jorge y de Santa Sofía, ambas
de planta central.
Durante
la Tercera Edad de Oro, entre los siglos XIII y XV el arte
bizantino se sigue extendiendo por Europa y Rusia, predominando las plantas de iglesias cubiertas mediante
cúpulas abulbadas sobre tambores circulares o poligonales. A esta etapa
corresponden en Grecia la iglesia de los Santos Apóstoles de Salónica, del siglo XIV, la iglesia de Mistra, en el Peloponeso, y algunos
monasterios del Monte Athos. Asimismo se multiplican los templos bizantinos por
los valles del Danubio, por Rumania y Bulgaria, llegando hasta las tierras rusas de Moscú donde
sobresale laiglesia de la
Asunción del Kremlin, en la Plaza Roja, realizada en
tiempos de Iván el Terrible (1555-1560), cuyas cinco cúpulas, la más alta
y esbelta en el crucero y otras cuatro situadas en los ángulos que forman los
brazos de la cruz, resaltan por su coloración, por los elevados tambores y por
su característicos perfiles bulbosos.
Artes figurativas bizantinas
El capitel bizantino con cimacio, es la evolución del
capitelcorintio, tras una fallida
imitación de este.
La
pintura y los mosaicos bizantinos, más que su escultura, han tenido una
singular importancia en la historia de las formas de representación plástica,
por cuanto que han servido de puente a los modelos cristianos orientales hacia
Europa, así como a la transmisión de las formas clásicas cuando en Occidente
había desaparecido por la acción de los pueblos bárbaros, y por último, el arte
bizantino ha sido la fuente principal en la fijación de la iconografía occidental.
Escultura bizantina
La
plástica escultórica bizantina supuso la culminación del arte paleocristiano,
manteniendo sus técnicas y su estética de progresivo alejamiento de las
cualidades clásicas: la mayor rigidez, la repetición de modelos estereotipados,
la preferencia del bajorrelieve a las obras de bulto redondo.
Tras la
sistemática destrucción del período iconoclasta hay una vuelta al culto de las
imágenes, pero para no caer en la idolatría y por influjo de las nuevas
corrientes islámicas desaparece la figura humana en la os (marfil) que proporcionan pequeñas piezas, son los caracteres
más destacados de la estatuaria bizantina de la estatuaria exenta.
Las obras
más destacadas son las labores ornamentales de los capiteles con motivos
vegetales y animales afrontados como son los de San Vital de Rávena o los
sarcófagos de la misma ciudad en los que se representan los temas del Buen
Pastor. Pero las obras capitales de la escultura bizantina son las pequeñas
obras, dípticos y cajas, talladas en marfil, destacándose el díptico Barberini, Museo del Louvre, del siglo V, o la célebre Cátedra del obispo Maximiano, en Rávena,
tallada hacia el año 533 sobre placas de marfil con minucioso trabajo.
Mosaico y pintura bizantinos
El gusto
por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente
áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no
sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un
medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial
(cesaropapismo).
De la
Primera Edad de Oro descollan el conjunto más importante es el de Rávena, que
enlaza con los mosaicos paleocristianos del siglo V: en las iglesias de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in
Clase se cubre sus muros superiores con mosaicos que representan, en la primera
un cortejo procesional, encabezado por los Reyes Magos, hacia la Theotokos o Madre de Dios, en la segunda, en el ábside, se muestra una visión celeste en la que San Apolinar (de Rávena) conduce un rebaño. La obra maestra
de del arte musivario, es sin duda alguna, el conjunto de mosaicos de San Vital de
Rávena, compuestos hacia el año 547, y en los que se representan varios temas bíblicos y en
los laterales del ábside los grupos de Justiniano I y de su esposa Teodora con sus
respectivos séquitos.
Terminada
la lucha iconoclasta, a mediados del siglo IX es cuando
verdaderamente se configura la estética bizantina y su iconografía. Surgirá una
nueva Edad de Oro, la segunda, que supondrá el apogeo de las artes figurativas,
irradiando su influjo al arte islámico, por entonces en
formación, y al naciente arte románico europeo. Las figuras acusan una
cierta rigidez y monotonía, pero muy expresivas en su simbolismo, con evidente
desprecio del natural y las leyes espaciales; son alargadas y con un aspecto de
cierta deshumanización.
Los
nuevos tipos iconográficos se adaptan simbólicamente, según un programa
prefijado (''Hermeneia''), a las diferentes partes del templo: elPantocrátor (Cristo en Majestad bendiciendo) en
la cúpula, el Tetramorfos (cuatro evangelistas) en las
pechinas, la Virgen en el ábside, los santos y temas evangélicos en los muros
de las naves. Los modelos más repetidos son las figuras de Cristo con barba
partida y edad madura (modelo siríaco) y de la Virgen que se presenta bajo
diversas advocaciones (Kyriotissa o trono del Señor en la que sostiene sobre sus piernas
al Niño, como si fuera un trono; Hodighitria,
de pie con el Niño sobre el brazo izquierdo mientras que con el derecho señala
a Jesús como el camino de salvación - es el
modelo desarrollado en el gótico -; la Theotokos,
o Madre de Dios, ofrece al Niño una fruta o una
flor; la Blachernitissa o Platytera con una aureola en el vientre en el
que parece el Niño indicando la maternidad de la Virgen). Otros temas muy
repetidos son la Déesis o grupo formado por Cristo con la
Virgen ySan Juan Bautista, como
intercesores, y los dedicados a los doce fiestas litúrgicas del año entre las
que se destaca la Anastasis o Bajada de Cristo alLimbo, el Tránsito de la Virgen, la Visión de Manré, es
decir, la aparición de los tres ángeles a Abraham, simbolizando la Trinidad.
Durante
la Tercera Edad de Oro el mosaico continuó en uso hasta el siglo XIII, en esta época
se enriquece la iconografía de los ciclos "marianos", de los santos y
evangélicos, a la vez, que por influjos italianos, se aprecia una mayor
libertad compositiva y una evidente manierismo en las estilizaciones.
Destruidos los mosaicos de Constantinopla quedan como únicas referencias los
deSan Marcos de Venecia, con
abundante empleo del dorado que ejercerán un marcada influencia en las obras
góticas de Cimabue, Duccio y otros pintores italianos.
Una de las pinturas bizantinas más admiradas, la Virgen y el Niño (fines del siglo XIII, National Gallery of Art, Washington). Se dice que en esta obra se refleja la influencia italiana manifiesta en
el mundo bizantino durante esta época.
La
pintura sustituye al mosaico en esta Tercera Era, contando con el precedente de
los interesantes conjuntos de iglesias rupestres de Capadocia, en Asia Menor. Son importantes los talleres rusos de
Novgorod y Moscú, donde trabaja Teófanes el griego, fresquista y pintor sobre
tabla en el siglo XIV, y en la centuria siguiente se destaca como obra maestra
la Virgen de Vladímir (Moscú) y el monje Andrés Rubliov especialmente a través de su icono
de la Trinidad, este icono del siglo XV es
considerado como el más importante icono bizantino de la escuela rusa,
representa a la Trinidad a través de la escena bíblica llamada visión de Manré, es decir tres
ángeles que se aparecen al patriarca Abraham. Se caracteriza por el aire
melancólico, de intensa espiritualidad, en la que el ángel del
centro, con túnica roja, se
cree que representa a Cristo con un árbol al fondo; el de la izquierda representa
a Dios Padre y el de la derecha alEspíritu Santo. La perspectiva
es típica del tipo bizantino, es decir, inversa, abriéndose las líneas conforme
se alejan de los ojos del espectador. Algo más tardía son las escuelas
veneciana y cretense donde sobresalió Andrea Riccio de Candia, a quien se atribuye la creación
del famosísimo icono de la Virgen del
Perpetuo Socorro.
La
pintura de iconos ha seguido manteniéndose durante toda la Edad Moderna,
tomando como referencia estética los caracteres de la pintura bizantina clásica, que se impone a las
influencias italianas. Las colecciones de iconos más completas se encuentran en
la galería Tretiakov de Moscú, en el museo Puskin deLeningrado, en la catedral de Sofía (Bulgaria) y en el
museo de iconos "La Casa Grande" de Torrejón de Ardoz (Madrid). En la catedral de Cuenca se
encuentra el díptico de los déspotas de Epiro correspondiente a la escuela
yugoslava.
Paralelamente
se desarrolla la realización de miniaturas para los códices purpúreos, llamados
así por el uso de fondos de púrpura. De la primera época es el Génesis de
Viena, del siglo V, los evangeliarios de Rábula y de Rossano, ambos del
siglo siguiente. En las etapas siguientes descollaron los salterios, con
abundantes representaciones en toda la página o en los márgenes llenas de
sentido narrativo. Se destacan el Menologio de Basilio II (Biblioteca Vaticana) y el tratado
de Cinegética de Oppiano (París).
En las artes suntuarias sobresalieron gracias al ambiente cortesano bizantino.
Las
labores textiles se inspiraron en los modelos sasánidas (motivos encerrados en
círculos); en la orfebrería sobresale el uso de los esmaltes sobre metales
preciosos, siguiendo la técnica del tabicado o alveolado de origen germánico,
en el que los colores se separan por filamentos de oro. La obra maestra de la
orfebrería es la Pala de Oro, San Marcos de Venecia o el icono esmaltado de San Miguel
del mismo templo.
Sobresalen
también los llamados Cristo
Pantocrátor, que son figuras de Jesús rodeado de un aura de luz blanca (que
simboliza la pureza), y se encuentra con las piernas cruzadas. En una de las
manos tiene el dedo índice levantado y en la otra mano las Sagradas Escrituras.
Se sitúa en el interior de una almentra (es decir, de un dibujo ovoidal) y está
rodeado de los cuatro evangelistas u ocepas,
uno en cada esquina. Esta imagen denota temor, mando e incluso miedo. Podemos
destacar el Pantocrátor del Museo de Santa Sofía de Constantinopla.
El concepto de arte Románico se
introdujo en la historia del arte occidental a principios del pasado siglo, en
un contexto intelectual y dialéctico típicamente romántico, con la intención de
resalta la latinidad o, si se prefiere, la romanidad de una serie de
manifestaciones arquitectónicas medievales frente a la germanidad de otras.
Aunque se aplicaba por analogía respecto de lo que conocemos como lenguas
romances o románicas, esto es las que derivan del latín vulgar, es evidente que
en un contexto filológico significa algo muy distinto que cuando se trata de
historia del arte.





